Candidez

En esa casa sola y con  una cama de testigo. Ellos eternos enamorados, decidieron darle forma a esa fantasía, textura a esos cuerpos para ellos desconocidos. No existían sonidos, ni palabras, solo el lenguaje del amor y de los cuerpos se iban a expresar esa  noche.  Noche que guardaría su secreto.
  _ Veni sentate, le dijo el, señalando la  cama, ya con su pantalón desabrochado.
Con el miedo de lo desconocido y la adrenalina de lo prohibido, ella se acerco a el, sentándose en la cama, sintiéndose invadida de sensaciones nuevas, raras pero hermosas. En su mente resonaban los mandatos impuestos desde pequeña, pero su sexo parecía gritar, eso que nunca había escuchado, pero que solo el lo provocaba.
_Quédate  tranquila, le dijo.
Las  palabras fueron un bálsamo, ya nada ocupaba esa mente, solo había lugar para ese sentir nuevo. Besos y caricias estremeciendo cada centímetro de piel, perdiéndose en ese pequeño mundo de sensaciones, que solo le pertenecía a ellos, se descubrieron, se amaron, palmo a palmo; hasta ahogarse en el mismo placer, que sus cuerpos vírgenes provocaban.
                                                                




                                                                                      25 de agosto de 2010 

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