El otro lado
















Recostado cabeza abajo, con las piernas recogidas y mis brazos que solo me permiten realizar movimientos lentos, siento como mi corazón se acelera y este lugar que es mi habitad parece presionarme. Abro los ojos y no veo nada. Siento mi cuerpo resbaladizo, rodeado de un liquido tibio que no me sabe a nada. Pero que me hace sentir confortable.
Un pequeño vaivén me mece y todo mi cuerpo comienza nuevamente a ser presionado, como si mi propio habitad me fuera a expulsar. Escucho voces pero no entiendo que dicen, solo una de ellas me resulta familiar. No se que estará pasando. Nuevamente viene esa presión, las paredes se me achican y la gravedad me va venciendo.
Siento como un túnel se va abriendo ante mi, una gelatina resbaladiza me ayuda a deslizarme. La voz que me es familiar la percibo cada vez mas cerca. Algo esta pasando, ahora soy yo el que se deja llevar por este túnel, quiero atravesarlo mi cuerpo siente esa necesidad.
Miedo y adrenalina se mezclan. Un movimiento brusco y un quejido de dolor me llama la atención. Un estallido, y ahí estoy yo viendo la luz. Emitiendo un sonido extraño que sale de mis pulmones. Siento esa dulce voz arrullándome y esos brazos tibios, que me eran ajenos en el otro lado de la vida.

A mi hijo Jeremias Benjamin, gracias por llenar mi vida de tanta felicidad.

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